CÓMO FUNCIONAN NUESTRAS DEFENSAS

CÓMO FUNCIONAN NUESTRAS DEFENSAS

  1. ¿Podría considerarse al sistema inmunológico el pilar central de la salud? Efectivamente es una pieza importante para el mantenimiento de la vida y está presente en la práctica totalidad del organismo y en sus diferentes formas, pero con una especial presencia a nivel de mucosas y piel, que es donde están las primeras barreras de entrada de microorganismos y sustancias
  2. ¿Qué función tiene el sistema inmune? La defensa contra cualquier sustancia, proteína, microorganismo o célula que no se reconozca como propia, aunque sea aparentemente banal y no peligrosa.
  3. ¿Cómo funciona el sistema inmunitario?  Tiene que haber un equilibrio entre lo no reconocido como propio y su tolerancia a ser aceptado. Es el aprendizaje por la experiencia lo que hace que seamos tolerantes o no a una determinada sustancia. Es la memoria inmunología lo que lo determina. Por ejemplo, tras una cirugía de cataratas, aparentemente poco invasiva, hace falta un largo periodo de antiinflamatorios para que se desarrolle tolerancia a nuestras propias pocas proteínas del cristalino que han quedado tras la cirugía en el interior del ojo, porque nunca el sistema inmunológico había estado en contacto con dichas proteínas, encerradas dentro de una cápsula desde el periodo embrionario, y las reconoce como extrañas.
  4. ¿Cómo está constituido el Sistema Inmune? Dicho sistema está constituido por dos subsistemas que están íntimamente relacionados, uno que mira hacia afuera de nuestro organismo que llamamos humoral, porque está mediado principalmente por los llamados anticuerpos, que reaccionan delante de un antígeno , o proteína que tiene capacidad de ser reconocida por el sistema de defensa, y por otro lado un sistema que mira hacia adentro del organismo, que es el sistema celular, mediado por células que saben reconocer aquellas con crecimiento inadecuado.
  5. ¿Qué órganos del cuerpo están involucrados en el sistema inmunológico?  Como hemos comentado, prácticamente en la totalidad del cuerpo actúa este sistema, sin embargo lo encontramos más desarrollado en los folículos linfoides de mucosas y piel. También tiene una labor muy importante la medula ósea productora de las células de la serie blanca de la sangre que actúan en todo el proceso de la inflamación , así como el Timo, órgano poco conocido donde se fabrican los linfocitos T, que intervienen en el reconocimiento de las propias células sanas.
  6. ¿Qué papel desempeña la mucosa y, eventualmente, la piel sobre las defensas? Normalmente es la primera línea de defensa, y por lo tanto, la zona más expuesta. Las mucosas en general, al no poseer capa cornea como la piel, permiten el paso de muchas sustancias a su través, y es necesario que un intrincado sistema de defensas , básicamente macrófagos y linfocitos, estén presentes en los folículos linfoides para limitar su penetración.
  7. ¿Cómo se autorregula el sistema inmunitario? La información que recibe el sistema se guarda en la llamada memoria inmunológica. Cuando hemos estado en contacto por ejemplo con un virus se desarrollan anticuerpos contra los antígenos de la membrana del virus. Estos anticuerpos tienen capacidad de romper la dicha membrana. Guardamos memoria de esos antígenos en los llamados linfocitos B, que quedan en los folículos linfoides, y que ante un nuevo ataque del mismo virus producen en muy poco tiempo una reacción antígeno-anticuerpo específica que destruye el virus antes de que invada el organismo.
  8. ¿Cuáles son los factores que influyen en el funcionamiento del sistema inmunitario? El sistema inmunitario es un fiel reflejo de nuestro estado general, tanto a nivel físico, energético y mental. Cualquier desequilibrio en alguno de estos niveles puede producir cambios en el sistema.
  9. ¿Cuáles son sus las principales «líneas de defensa”? Hay una inmunidad innata, no especifica, que ayuda a ser eficiente a todo el sistema. Por ejemplo la flora bacteriana presente en todas las mucosas externas e internas y la piel. En la flora normal solo crecen microorganismos saprófitos que no tienen normalmente capacidad de invadirnos, salvo en situaciones de inmunodeficiencias graves. Otras pueden ser la propia capa cornea de la piel, que dificulta el paso de microorganismos o sustancias, las lisozimas de la saliva que rompen determinadas glicoproteínas presentes en membranas de microorganismos, la inmunoglobulina A presente en las mocosas para la activación de la inflamación, los macrófagos que “ingieren” y destruyen los microorganismos reconocidos como patógenos, los Natural Killer (NK) que son linfocitos citotóxicos,…
  10. ¿Qué son las defensas? Es la manera popular de definir a todo el sistema inmune, en especial al que nos protege de la entrada de microorganismos.
  11. ¿Qué diferencias existen entre la defensa inmune específica y defensa inmune inespecífica? Precisamente la especificidad, es decir, si el sistema va dirigido a un determinado microorganismo o sustancia, o no. Ya hemos comentado que la respuesta especifica esta mediada por anticuerpos, siendo la inespecífica el resto.
  12. ¿Cómo recuerda el sistema inmunitario a los patógenos que se ha encontrado previamente? Tras haber pasado el contacto o la infección, el sistema inmunitario deja de estar estimulado pero se guarda una memoria inmunología en los linfocitos T y B para una rápida producción de anticuerpos específicos contra el antígeno. Es en lo que se basan las vacunas. La presencia de esos antígenos, que son proteínas específicas, normalmente de la membrana celular de la bacteria o del cápside del virus, son las de reactivan una reacción en cadena.
  13. ¿Qué es la Inmunodeficiencia y cuáles son sus causas?  Es cuadro donde se produce un déficit de acción del sistema inmunitario, ya sea en la inmunidad humoral o celular. Cuando predomina el déficit del sistema humoral se es más propenso a padecer infecciones, y cuando el fallo es del sistema celular facilita la proliferación celular no controlada, es decir neoplasias, por falta de control en la producción de células tumorales. Aunque es posible que tengan un origen vírico, en la  gran mayoría de los casos tiene un origen psicofísico, como en situaciones de estrés, exceso de responsabilidades, fracaso en alcanzar metas personales, problemas vivenciales graves, como fallecimiento de personas queridas, separaciones, cambios de residencia … y en general cuando no hay una integración correcta de las experiencias personales. Esto es lo que ocurre normalmente en los déficits del sistema humoral. Cuando falla el sistema celular se suele asociar a un exceso de tolerancia, de falta de filtraje de la información vivencial y psicoafectiva produciendo un laxitud de los mecanismos de reconocimiento de antígenos de superficie.
  14. ¿Dónde se producen las células inmunitarias y cómo llegan a su destino? A nivel local en los folículos linfoides de las mucosas y las células de la sangre en la médula ósea, salvo los linfocitos T que se producen en el Timo.
  15. ¿ Cómo se ayudan entre sí las células inmunitarias ? Normalmente son los macrófagos y los Natural Killer las primeras células en entrar en contacto con el microorganismo y enviar una señal para activar secundariamente al sistema humoral para la producción de anticuerpos específicos.
  16. En los últimos años, los estudios científicos han confirmado cómo una respuesta inflamatoria inapropiada juega un papel decisivo en la instauración, evolución y gravedad de muchas enfermedades crónicas, ¿cuáles son? Efectivamente un cuadro de disinmunidad, es decir de alteraciones tanto de hiper como de hiporeacción en el mismo paciente pueden cronificar diferentes cuadros clínicos. Ya hemos nombrado lo que puede ocurrir cuando hay un déficit, pero cuando hay un exceso de actividad del sistema inmune, si es el humoral el que predomina, hay más propensión a padecer alergias o síndromes hiperactivos, y cuando lo es el celular a padecer enfermedades autoinmunes, la mayoría crónicas o recidivantes.
  17. ¿El funcionamiento del sistema inmune guarda relación entre nuestra genética y el ambiente? Efectivamente, determinados terrenos genéticos predisponen a uno u otro estado inmunológico, y es la llamada epigenética, es decir la acción del ambiente sobre la expresión de nuestra genética, la que junto con nuestras vivencias y estado de conciencia va hacer que aparezca un determinado cuadro clínico.
  18. ¿Influye entonces el origen de una persona en cómo responde a una infección o en su susceptibilidad a enfermedades autoinmunes? Sabemos que existen sistemas de histocompatibilidad marcados genéticamente que predisponen a patologías, como por ejemplo el HLA B27 a la artritis reumatoide, o determinados marcadores tumorales cuya elevación expresa un riesgo a padecer terminados tumores e infecciones, aunque siempre es una tendencia. La expresión última del cuadro clínico es multifactorial y va a depender de una concatenación de múltiples factores.
  19. ¿Cómo podemos averiguar si nuestro sistema inmunitario es capaz de realizar adecuadamente su función? ¿Nos envía señales de alerta? Aunque no existen señales inequívocas, situaciones de agotamiento y depresión favorecen una bajada del sistema inmunológico. Los estados hiperactivos suelen dar pequeños pródromos, o sintomatología ligera previa, que nos puede orientar a lo que aparecerá después, como por ejemplo sequedad ocular inicial antes de un cuadro de conjuntivitis alérgica, o artralgias leves matinales y rigidez suave de las articulaciones antes de iniciar un cuadro de artritis.
  20. ¿Qué medidas básicas se pueden adoptar para mantener nuestro sistema inmune en buen estado? Lo más importante es tener una buena calidad de vida y además tener conciencia de ello. La resolución correcta de los problemas vitales a los que cada uno se enfrenta en el día a día, integrar correctamente todos los sucesos de la vida psicoemocional, de relación y laboral, son los que determinan realmente la calidad de vida. No todos tenemos la misma reacción ante situaciones de estrés, y tenemos que adaptarnos sabiamente a lo que nos depara lo cotidiano. Si además hacemos ejercicio moderado, una alimentación equilibrada, y uso de complejos vitamínicos (en especial con Vitamina D y C) asociados o no con probióticos y prebióticos intestinales completamos todas las figuras del cuadro.

 

El Dr. Adolfo Vivar Badia  propone algunas pautas que contribuyen a proteger nuestro sistema inmunológico. En este periodo de excepción que estamos padeciendo con la propagación de la epidemia de Coronavirus, a parte de las medidas de higiene y aislamiento conocidas por todos, propone un protocolo con Yatromathesis (procedimiento natural exento de efectos secundarios) para nutrir el sistema inmunitario, pero también para regularlo, es decir modular cuadros hiperreactivos que son los responsables del agravamiento de la clínica respiratoria:

  • – PRINIDEN cápsulas mañana y noche.
  • – COMPLECOL cápsulas mañana y noche.
  • – EUPRONAP y EUPHORLEN 10 gotas tres veces al día de cada producto.
  • – En caso de fiebre se puede nutrir con FERFOSPAG capsulas 6 veces al día.
  • – En caso de sequedad aguda orofaringea, KAMUSPAG cápsulas 6 veces al día.

Fuera de este tipo de episodios epidemiológicos, en condiciones normales se propone PRODIOSAR 1 sobre diario durante 15 días cada trimestre, que por su contenido en vitamina C y la composición de probióticos y prebióticos, permite nutrir de un modo general el sistema inmunitario.