Información Cirugía Refractiva

Ante la posibilidad de realizar una operación de cirugía refractiva, hay que hacer una serie de pruebas al paciente para asegurar si el ojo está sano, pues precisa tener unos parámetros necesarios como el espesor de la córnea, curvatura etc. que nos den seguridad para esta cirugía.

Es muy importante saber si se tiene presbicia (vista cansada) o no, porque esto nos va a indicar el tipo de cirugía que vamos a hacer. Cuando no tenemos presbicia hay dos tipos de cirugías principales que podemos ejecutar: en primer lugar la cirugía con láser (conocida como LASIK), y en segundo lugar la ICL (colocación de una lente intraocular por encima del cristalino).

Cirugía refractiva LASIK

La cirugía refractiva LASIK es la más frecuente en este tipo de operaciones. Consiste en levantar la parte más superficial de la córnea (un flap), que nos deja ver la zona donde se va a realizar el tratamiento:

Básicamente, una lluvia aleatoria de láser elimina el agua de la superficie expuesta. Esta cirugía tiene un inconveniente que solamente se puede hacer dentro de unos parámetros de seguridad.

Nosotros aconsejamos hacerla, para que no haya una disminución en la calidad de la imagen, por debajo de las 5 dioptrías en caso de la miopía y por debajo de las 3 dioptrías en caso de hipermetropía o astigmatismo.

Cirugía refractiva ICL

La cirugía refractiva de implante de ICL (lentículo parecido a una lentilla) se hace de una manera muy similar a una operación de cataratas. Se hace una pequeña incisión temporal a nivel de la córnea y unas incisiones laterales.

A continuación, se inyecta una sustancia visco-elástica que ayuda a proteger las estructuras internas del ojo. Se inyecta el lentículo y, una vez posicionada la lente, mediante las incisiones laterales, se coloca por debajo del iris.

Finalmente, se coloca una sustancia que cierra la pupila. Esta técnica tiende a mejorar la calidad visual previa a la cirugía. Si el paciente tiene presbicia, hay que acudir a una cirugía de recambio del cristalino.

Esta es como una operación de cataratas, pero sin padecer este problema ocular. Se hace a través de una incisión muy pequeña y con ayuda de ultrasonidos, vamos vaciando el contenido del cristalino y reemplazarlo por un cristalino artificial multifocal que nos permite enfocar sin gafas en los tres planos:

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